Cada cambio de plano debe aportar información nueva o alivio cognitivo. Deja micro pausas donde el espectador necesita procesar cifras o definiciones. Si la energía cae, alterna con un elemento visual claro y vuelve a la línea argumental sin perder hilo.
Usa capas sutiles: un colchón armónico bajo, toques de transición y efectos discretos que señalen cambios. Evita letras que compitan con la voz. Controla compresión y ecualización para mantener inteligibilidad en móviles baratos y espacios ruidosos sin sorprender con picos.
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